El consentimiento para la intromisión

Una persona puede dar su consentimiento a que otra entre en su círculo más íntimo. El consentimiento ha de utilizarse de acuerdo con la finalidad y objetivo para el que se otorgó, pues de lo contrario habría intromisión ilegítima.

El consentimiento ha de ser expreso, aunque no es preciso que conste por escrito. Los menores de edad e incapacitados lo deberán dar ellos mismos si son lo suficientemente maduros (art. 3 LODH). Si los menores no son lo suficientemente maduros, el consentimiento deberán prestarlo por escrito sus representantes legales, quienes están obligados a ponerlo en conocimiento previo del Ministerio Fiscal. Además de ello, el consentimiento no tiene carácter personalísimo, por lo que es posible una representación voluntaria, si bien el poder de representación al efecto habrá de ser especial.

La ley permite la revocación del consentimiento prestado para las intromisiones, y para él se seguirán las mismas reglas que para su otorgamiento. Si la revocación provoca perjuicios a su beneficiario “habrán de indemnizarse, en su caso, los daños y perjuicios causados, incluyendo las expectativas justificadas” (art. 2.3).

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s