Adquisición y modificación del nombre

La asignación del nombre propio corresponde a quienes ostenten la patria potestad y tiene que expresarse en la inscripción de nacimiento.

No podrá asignarse más de un nombre compuesto, ni más de dos simples, que deberán ir unidos por un guión. Además, el nombre ha de ser distinto del de los otros hermanos vivos (art. 54 LRC).

Están prohibidos los nombres que perjudiquen a la persona, así como los diminutivos o variantes familiares y coloquiales que no hayan alcanzado sustantividad, los que hagan confusa la identificación y los que induzcan en su conjunto a error en cuanto al sexo, límites que hay que interpretar restrictivamente.

Son admisibles los nombres extranjeros que no tengan equivalente onomástico usual en las lenguas españolas; los de personajes históricos, mitológicos, legendarios o artísticos, bien pertenezcan al acervo de cultura universal, bien al de determinada nacionalidad o región española, y cualquier nombre abstracto, común o de fantasía, que no induzca a error en cuanto al sexo.

Como ya hemos visto, en cuanto a los apellidos, el hijo llevará el primero del padre y el primero de la madre (art. 194 RRC), aunque después de la Ley 40/1999, de 5 de noviembre, no necesariamente por ese orden. Esta Ley introdujo una modificación en el artículo 109 CC, permitiendo en su párrafo segundo que los padres puedan elegir el orden de transmisión del primer apellido, antes de proceder a la inscripción registral. Si no se ejercita esta opción regirá lo dispuesto en la Ley.

La decisión de los padres con respecto al orden del primer apellido es vinculante, en el sentido de que el orden de los apellidos inscrito para el mayor de los hijos regirá en las inscripciones de nacimiento posteriores de sus hermanos del mismo vínculo.

De igual forma, en el párrafo tercero de ese mismo artículo 109 CC se establece que el hijo, al alcanzar la mayor edad, podrá solicitar que se altere el orden de los apellidos.

Dentro de este orden de ideas, el artículo 55 LRC señala que en los supuestos de nacimiento con una sola filiación reconocida ésta determina los apellidos, pudiendo el progenitor que reconozca su condición de tal determinar, al tiempo de la inscripción, el orden de los apellidos.

No determinado legalmente ningún progenitor, el registrador impondrá al nacido unos apellidos de uso corriente.

El artículo 57 LRC permite que el Ministerio de Justicia pueda autorizar cambios de nombre y apellidos, previo expediente instruido en forma reglamentaria. Aquí no se trata de “alterar” el orden de los apellidos, sino de “cambiar” alguno de ellos.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s