El Registro Civil. Parte II

En el Registro Civil se practican distintas clases de asientos:

a) Inscripciones: Las inscripciones se dividen en principales (que son las de nacimiento, matrimonio, defunción y la primera que se practique en caso de tutela) y marginales (que son las que se practican al margen de la inscripción principal y en ellas se recogen todos los demás hechos que merecen ser inscritos). Las principales abren folio registral.

De acuerdo con la Instrucción de 16 de febrero de 1999, la adopción puede dar lugar a una nueva inscripción de nacimiento, “extendida en el folio que entonces corresponda”, con cancelación de la originaria (a la que, sin embargo, la segunda hace referencia, y que mantiene su contenido, aunque con publicidad muy limitada).

La inscripción constituye la prueba de los hechos inscritos (art. 2 LRC). Además hace fe de los mismos estimándose que lo inscrito es verdad.

Están obligados a inscribir: En primer lugar los designados por la ley para cada caso. En segundo lugar aquellos a quienes se refiere el hecho inscribible o sus herederos. En tercer lugar el Ministerio Fiscal.

Las inscripciones, como regla general, tienen valor declarativo respecto del estado civil. Esto es, sólo publican o declaran su existencia o modificación. Pero esto tiene excepciones y en algunos casos las inscripciones tienen carácter constitutivo, lo que significa que para entender adquirido ese estado civil es preciso realizar la inscripción. Si no se inscribe no se adquiere el estado civil, como ocurre, por ejemplo, para la adquisición de la nacionalidad.

b) Anotaciones: El difícil definirlas dada la pluralidad de casos, pero se podría decir que son asientos de un valor simplemente informativo y que en ningún caso constituyen la prueba que proporciona la inscripción. Algunos ejemplos de ellas son: el procedimiento judicial o gubernativo que pueda afectar al contenido del registro; el hecho que no pueda inscribirse por no resultar en alguno de sus extremos legalmente acreditado; la sentencia o resolución extranjera que afecte al estado civil, en tanto no se obtenga el exequátur; la resolución canónica cuya ejecución en cuanto a efectos civiles no haya sido aún decretada por el tribunal civil, etc.

c) Notas marginales de referencia: Su misión fundamental consiste en relacionar los asientos entre sí. Por ejemplo, en la inscripción de nacimiento se pone una nota marginal de matrimonio o de defunción.

d) Cancelaciones: Son asientos negativos. La cancelación es un asiento en cuya virtud se extingue otro total o parcialmente.

e) Indicaciones: Existe la posibilidad de publicar el régimen económico matrimonial adoptado por los cónyuges, y esto se consigue poniendo una indicación al margen de la inscripción de matrimonio.

Por último, el Registro realiza distintas funciones.

La función principal del Registro Civil es la de dar publicidad de lo que en él se contiene. De este modo, es público para quien tenga interés en conocer los asientos. El interés se presume en quien solicita la certificación.

La publicidad se realiza por manifestación y examen de los libros, previa autorización del Juez de Primera Instancia, o bien por certificación de alguno o de todos los asientos del mismo folio, literal o en extracto, o negativa si los hubiere.

La certificación dada por el registrador legitima para el ejercicio de los derechos propios de un estado civil.

La publicidad hace que el Registro Civil publique en cada momento cuál es el estado civil de las personas y los interesados, siempre con justificación, lo pueden conocer. Con ello, por ejemplo, un comprador puede saber si la persona con la que contrata está incapacitado o no.

En segundo lugar, las inscripciones practicadas en el Registro Civil gozan de valor probatorio, convirtiéndose en un medio de prueba privilegiado en el sentido de que solamente en supuestos taxativos son admisibles otros.

Otras funciones que cumple el Registro Civil son las de ofrecer seguridad jurídica y dotar de mayor rapidez al tráfico jurídico.

En la actualidad ya se ha aprobado una nueva Ley del Registro Civil que entrará en vigor en 2014. Su aprobación ha supuesto incorporar cambios notables en lo relativo a la organización y funcionamiento del registro civil. En este sentido, algunos de estos cambios más importantes son los siguientes:

a) Se suprime el tradicional sistema de división del Registro Civil en Secciones (nacimientos, matrimonios, defunciones, tutelas y representaciones legales) y se crea un registro individual para cada persona a la que desde la primera inscripción que se practique se le asigna un código personal.

b) La llevanza del Registro Civil es asumida por funcionarios públicos distintos de aquellos que integran el poder judicial del Estado. Con ello se aproxima nuestro modelo de Registro Civil al existente en otros países de nuestro entorno, en los que también se ha optado por un órgano o entidad de naturaleza administrativa con el fin de prestar un servicio público de mayor calidad, sin perjuicio de la garantía judicial de los derechos de los ciudadanos.

c) Pasa a haber un Registro Civil único para toda España, informatizado y accesible electrónicamente. El Registro Civil se configura como una base de datos única que permite compaginar la unidad de la información con la gestión territorializada y la universalidad en el acceso. Este salto conceptual, que implica la superación del Registro físicamente articulado en libros custodiados en oficinas distribuidas por toda España, obliga a un replanteamiento de toda su estructura organizativa, que ahora ha de tener por objetivo principal eximir al ciudadano de la carga de tener que acudir presencialmente a las oficinas del Registro.

Así, se contempla una organización del Registro Civil mucho más sencilla que la anterior, diferenciándose entre Oficinas Generales, Oficina Central y Oficinas Consulares, dotadas de funciones y competencias propias, aunque dependiendo de la Dirección General de los Registros y del Notariado en tanto que centro superior directivo, consultivo y responsable último del Registro Civil. Está prevista una Oficina General por cada Comunidad o Ciudad Autónoma y otra más por cada 500.000 habitantes, al frente de la cual se encontrará un Encargado al que se le asignan las funciones de recepción de declaraciones y solicitudes, la tramitación y resolución de expedientes, la práctica de inscripciones y, en su caso, la expedición de certificaciones. A la Oficina Central le corresponde, entre otras funciones, practicar las inscripciones derivadas de resoluciones dictadas por la Dirección General de los Registros y del Notariado en los expedientes que son de su competencia. En cuanto a las Oficinas Consulares, su régimen jurídico no difiere sustancialmente del vigente.

d) La Ley concibe el Registro Civil como un registro electrónico, en el que se practican asientos informáticos, que organiza la publicidad y da fe de los hechos y actos del estado civil. Desde esta concepción se incorpora el uso de las nuevas tecnologías y de la firma electrónica. El régimen de la publicidad del Registro Civil se articula a partir de dos instrumentos: la certificación electrónica y el acceso de la Administración, en el ejercicio de sus funciones públicas, a la información registral. Este último se concibe como el instrumento preferente de publicidad, de tal forma que sólo en casos excepcionales el ciudadano deberá presentar certificaciones de datos del Registro Civil.

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