Formas de adquisición de la nacionalidad

Como no hay ningún inconveniente para cambiar de nacionalidad, pueden distinguirse dos causas o modos de adquisición: una adquisición originaria o automática por la que se le otorga a una persona una nacionalidad desde el momento de su nacimiento y una adquisición sobrevenida que se produce por virtud del cambio o modificación.

Los modos originarios de adquisición de la nacionalidad se determinan o por la filiación (ius sanguinis) o por el lugar de nacimiento (ius soli). Se ha discutido mucho cuál de estos dos criterios debe prevalecer sobre el otro y después de atender a varias razones, aunque principalmente por concederle un valor especial al principio de unidad familiar, en España se ha otorgado preferencia al ius sanguinis sobre el ius soli. Así, en nuestro ordenamiento jurídico, serán españoles los nacidos de padres españoles. La solución al tratar esta cuestión es diferente dependiendo que un país se caracterice por la emigración o por la inmigración. Los primeros defienden el ius sanguinis y los segundos el ius soli (para absorber al mayor número de personas posibles).

A) Adquisición originaria de la nacionalidad española de origen. Por filiación (Ius sanguinis)

Según el artículo 17.1 del CC, son españoles de origen los nacidos de padre o madre españoles.

Por lo tanto vemos que la primera forma de adquisición de la nacionalidad es por filiación, concediéndole prioridad sobre el lugar de nacimiento.

La nacionalidad española le puede venir dada o por el padre, o por la madre, o por los dos. Esto es, cuando los padres tengan distinta nacionalidad con que uno de los padres sea español el hijo ya será español. Esto es lo que justifica las casos de doble nacionalidad, o incluso de triple, si el hijo nace en un tercer país donde se le da preferencia al ius soli.

El hijo de un progenitor español y otro extranjero sólo pierde la nacionalidad española si reside habitualmente en el extranjero y renuncia expresamente a ella.

2. Por nacimiento en España (Ius soli)

Con carácter subsidiario entra en juego este criterio, y el nacimiento en España determina la nacionalidad española aunque sólo en los siguientes casos:

a) Serán españoles los nacidos en España de padres extranjeros si, al menos uno de ellos hubiera nacido también en España. Se exceptúan los hijos de funcionario diplomático o consular acreditado en España.

b) También serán españoles los nacidos en España de padres extranjeros si ambos careciesen de nacionalidad o si la legislación de ninguno de ellos atribuye al hijo una nacionalidad, buscando con esto reducir en todo lo posible el caso de los apátridas12.

c) Por último, también serán españoles los nacidos en España cuya filiación no resulte determinada. Se presumen nacidos en territorio español los menores de edad cuyo primer lugar conocido de estancia sea territorio español.

Junto a estos dos supuestos anteriores tenemos que mencionar lo recogido en el párrafo 2º del artículo 17 donde la determinación de la filiación o del nacimiento en España después de los dieciocho años puede dar lugar a la adquisición de la nacionalidad española.

Pero el hecho de la determinación no es por sí solo causa suficiente para adquirir la nacionalidad, sino que sólo da lugar al derecho a optar por la nacionalidad española en el plazo de dos años a contar desde aquella determinación.

12. “El nacido en España de padres extranjeros, y en cuyo país rige el ius soli, no dispone directamente, y por el sólo hecho del nacimiento en España, de título que le acredite como nacional español. La declaración de la nacionalidad española la obtienen estas personas mediante un expediente que se inicia ante el encargado del Registro Civil, en principio, con valor de simple presunción de nacionalidad española. Durante la tramitación, el encargado del Registro Civil comprobará que, efectivamente, en el país de origen de los padres rige el ius soli. En caso de concluir el expediente con auto favorable, se practica la inscripción y sólo entonces procede la expedición de la correspondiente certificación a efectos de obtención del Documento Nacional de Identidad”.

B) Adquisición derivativa de la nacionalidad

Tiene lugar ya en vida de la persona, en un momento posterior a su nacimiento. En estas formas de adquirir la nacionalidad, cuando se adquiere no se retrotraen los efectos hasta la fecha del nacimiento, sino que sólo se es nacional desde el momento en que se adquiere.

1. Por adopción (art. 19 CC)

Según el artículo 19, el extranjero menor de dieciocho años adoptado por un español adquiere desde la adopción, la nacionalidad española.

Debemos saber que cuando sea el adoptado mayor de dieciocho años, sólo adquiere el derecho a optar por la nacionalidad, no la nacionalidad directamente.

La extinción de la adopción no es causa de pérdida de la nacionalidad adquirida (art. 180.3 del CC).

Hay una cierta contradicción entre la naturaleza derivativa de esta forma de adquisición y que luego los efectos sean originarios (por eso se pone la coletilla al final del artículo que dice: “adquiere la nacionalidad de origen”). La intención final es que no se den discriminaciones entre el hijo adoptado y los que ya tuviera el adoptante. Con esto, desde que se adopta al adoptado éste pasa a ser como cualquier otro hijo más del adoptante, con los mismos derechos que los otros.

2. Por opción. (art. 20 CC)

Es una facultad que el ordenamiento jurídico concede a quien no es español, cuando concurren una serie de requisitos y circunstancias objetivas recogidos en la ley.

La adquisición por opción, por carta de naturaleza y por residencia están sujetas al cumplimiento de los requisitos comunes del artículo 23 CC. Según este artículo se requiere:

  • que el interesado sea mayor de catorce años, sea capaz de prestar una declaración por sí, que jure o prometa fidelidad al Rey y obediencia a la Constitución y a las Leyes.
  • que renuncie a su nacionalidad anterior, salvo que se trate de nacionales de países iberoamericanos, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial o Portugal.
  • que la adquisición se inscriba en el Registro Civil.

La ley no tiene arbitrio para conceder o denegar, o sea, si se dan los requisitos debe conceder automáticamente.

Este artículo 20 fue modificado por la Ley 36/2002, de 8 de octubre, de modificación del Código Civil en materia de nacionalidad, quedando la redacción final de esta manera:

“Tienen derecho a optar por la nacionalidad española:

Las personas que estén o hayan estado sujetas a la patria potestad de un español.

Aquellas cuyo padre o madre hubiera sido originariamente español y nacido en España.

Las que se hallen comprendidas en el segundo apartado de los artículos 17 y 19”. Donde el párrafo 2 del artículo 17 hace referencia a aquellas personas cuya determinación de su filiación o nacimiento se produzca después de los dieciocho años de edad. Cuando ocurra esto, el interesado tendrá la posibilidad de optar por la nacionalidad española.

Por su parte, el párrafo 2 del artículo 19 alude al supuesto en que el adoptado sea mayor de dieciocho años. En este caso no se le concede la nacionalidad española automáticamente si no la posibilidad de optar por ella.

La declaración se formulará:

a) Por el representante legal del optante si es menor de catorce años o está incapacitado. Como se va a cambiar de estado civil se exige autorización del encargo del Registro Civil del domicilio del declarante, previo dictamen del Ministerio Fiscal.

b) Por el propio optante, asistido de su representante legal si es mayor de catorce años, o cuando, estando incapacitado, lo permita la sentencia de incapacitación.

c) Por el propio optante si está emancipado o es mayor de edad.

d) Por el propio optante dentro de los años siguientes a la recuperación de la plena capacidad.

La opción caduca a los veinte años de edad, pero el plazo se amplía si el optante no estuviere emancipado según su ley personal al llegar a los dieciocho años. En este caso el plazo se amplía hasta que transcurran dos años desde la emancipación.

3. Adquisición por carta de naturaleza (art. 21.1 CC)

Es el tercer modo derivativo de adquirir la nacionalidad.

Según el artículo 21.1 CC la nacionalidad española se adquiere por carta de naturaleza, otorgada discrecionalmente mediante Real Decreto, cuando en el interesado concurren circunstancias excepcionales, a petición del mismo. En Derecho español, se ha considerado siempre como una gracia, de ahí que no quepa recurso alguno.

El expediente se tramita ante el Ministerio de Justicia.

Y la concesión caducará a los 180 días siguientes a su notificación si en este plazo no comparece el interesado ante funcionario competente.

Han cumplirse los criterios anteriormente mencionados del artículo 23 CC.

4. Adquisición por residencia (art. 21.2 CC)

Según el artículo 21 del CC, pero esta vez en su párrafo 2º: “La nacionalidad española también se adquiere por residencia en España, en las condiciones que señala el artículo siguiente y mediante la concesión otorgada por el Ministerio de Justicia, que podrá denegarla por motivos razonados de orden público o interés nacional”.

La solicitud se puede instar por las mismas personas que la hacían para adquirir por carta de naturaleza.

Continúa diciendo este artículo que para la concesión de la nacionalidad por residencia se requiere que ésta haya durado diez años. Serán suficientes cinco años para los que hayan obtenido la condición de refugiado, y dos años cuando se trate de nacionales de origen de países iberoamericanos, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial o Portugal o de Sefardíes.

Además, bastará el tiempo de residencia de un año para:

a) El que haya nacido en territorio Español.

b) El que no haya ejercitado oportunamente la facultad de optar.

c) El que haya estado legalmente sujeto a la tutela, guarda o acogimiento de un ciudadano o institución españoles durante dos años consecutivos, incluso si continuare en esta situación en el momento de la solicitud.

d) El que, al tiempo de la solicitud, llevare un año casado con español o española y no estuviere separado legalmente o de hecho.

e) El viudo o viuda de española o español, si a la muerte del cónyuge no existiera separación legal o de hecho.

f) El nacido fuera de España de padre o madre, abuelo o abuela (introducido por Ley 36/2002), que originariamente hubieren sido españoles.

Hay que saber que, en cualquiera de estos casos, la residencia habrá de ser legal, continuada e inmediatamente anterior a la petición. En la Exposición de Motivos de la Ley se pide que sea efectiva.

El interesado deberá justificar en el expediente regulado por la legislación del Registro Civil, buena conducta cívica y suficiente grado de integración en la sociedad española.

La concesión o denegación de la nacionalidad por residencia deja a salvo la vía judicial contencioso-administrativa.

Pérdida y recuperación de la nacionalidad española (arts. 24 y 25 CC)

La nacionalidad se puede perder cuando se de alguno de estos supuestos:

a) Pérdida por adquisición de otra nacionalidad

Este supuesto está recogido en el párrafo 1º del artículo 24 CC y en él se establece que pierden la nacionalidad española los emancipados que, residiendo habitualmente en el extranjero, adquieran voluntariamente otra nacionalidad, o utilicen exclusivamente la nacionalidad extranjera que tuvieren atribuida antes de la emancipación (esto último para casos de doble nacionalidad).

La pérdida se producirá cuando transcurran tres años a contar desde la adquisición de la nacionalidad extranjera o la emancipación.

No obstante, los interesados podrán evitar la pérdida si dentro del plazo indicado declaran su voluntad de conservar la nacionalidad española al encargado del Registro Civil.

Este supuesto de pérdida de nacionalidad por adquisición de otra no se da cuando la nacionalidad que se adquiere es de un país iberoamericano, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial o Portugal, porque con estos países hay firmados convenios que permiten tener a los individuos doble nacionalidad.

Además, no se pierde la nacionalidad española por adquirir otra si España está en guerra.

b) Pérdida por renuncia

Pierden la nacionalidad española los españoles emancipados que renuncien expresamente a ella, si tienen otra nacionalidad y residen habitualmente en el extranjero.

c) Por no realizar una declaración expresa diciendo que desean conservarla En el supuesto de los que habiendo nacido y residiendo en el extranjero ostenten la nacionalidad española por ser hijos de padre o madre españoles, también nacidos en el extranjero, cuando las leyes del país donde residan les atribuyan la nacionalidad del mismo, perderán, en todo caso, la nacionalidad española si no declaran su voluntad de conservarla ante el encargado del Registro Civil en el plazo de tres años, a contar desde su mayoría de edad o emancipación.